
Al leer este poema se me reproduce la congoja del corazón, como la pesadez del sabio que antes de morir, revelara un secreto, su secreto de vida.
VIDA
A Paula Romero
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada!”.
Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
3 comentarios:
Que manera de controlar las palabras, con sólo dos palabras casi, todo y nada, lo consigue casi todo. En fin que manera de controlar los signos con los que nos comunicamos desde hace cientos de años, y no todo está repetido cuando escribe por ejemplo... JOSE HIERRO,
También llevo tiempo persiguiendo su estela y quizá tu recuerdo sea una buena excusa para alcanzarlo y descubrir a ese otro "santanderino adoptivo". Que mejor presencia que la de José Hierro para retormarte tras mi etapa de ocio literario. Veo que a vuesa merced le dio nuevos bríos visitar la ciudad adoptiva de tan ilustre poeta, lo digo por su prolija composición en mi ausencia. Camino de nuevo a su lado...
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