martes, abril 15, 2008
Tu sonrisa
Marina regenta un puesto de helados. Es chilena (como Violeta Parra). Es una mujer vital, fuerte y emprendedora. Tiene la palabra franca y dos brazos para trabajar con fuerza y orgullo. Y sueños. Muchos sueños, sueños para arrancarse un palmo del suelo, para construir. Para tirar como un buey, fuerte y seguro.
Pero Marina es también una maga. Maga porque ha sabido concentrar en sus palabras todo un sabio sortilegio y ha hecho de tu sonrisa un talismán seguro para nuestro futuro. Porque tiene tu sonrisa de bebé un sabor a primavera, a rama verde, a fuerza centrípeta, a camino por desgranar. Y te cojo ahora en brazos y tú me palmoteas la espaldas y me besas o me baboseas y te arrancas raudo a gatas. Y me hablas con palabras que yo no conozco aunque comprendo a veces. Siempre sonríes como la luz del sol, como un olivo que hubiera germinado ayer mismo. Marina dijo que tras su vuelta de Chile, con la pesadilla del jet-lag y la tristeza de la familia que dejaron allá, sus tres niñas le dijeron que necesitaban verte, aunque fuera por un leve instante, por un momento. Porque los bebés dan suerte, y dan amor y más cuando tienen una sonrisa como la tuya: una sonrisa capaz de cambiarlo todo.
Eso nos contó ayer mismo, era media tarde, las familias paseaban y ella había recién inaugurado su puesto de helados. Ahora es solo suyo y son mejores tiempos para su familia. Y mientras nos decía esto y nos imaginábamos a las niñas pidiendo verte, tú allí mismo le sonreías, era extraño, sabía que le comprendías perfectamente aunque tan solo fueras un bebé de apenas un año.
Y de repente todo cabía en su lugar y las cosas permanecían en un equilibrio hermoso. Porque si somos lo que antes fuimos y construimos, tú serás la semilla de tu sonrisa, tú serás el árbol que nazca de ella.
jueves, abril 10, 2008
Sobre la reestructuración empresarial
De la reestructuración empresarial hemos obtenido el sueño heredado del cieno, el asfalto o el barro que se devora, el pie que pesa más que mide, el vacío, el hierro fofo o el catafalco de fin de semana. El poeta como ídolo maldito, un ave fénix que sin embargo nació tullida. Señores, el mundo de la empresa nos vomita, como los chulos de las esquinas a sus rameras, nos chuta las meninges operadas, es un ruido sordo, una ocupación que se entretiene y nos conduce a la cárcel, un vicio aquiescente, un dosel de tálamo contrahecho, un ardid de buhonero torvo, de Circe o Medusa, de Ulises torturado. Es la felación máxima, esto es, peor que levantarse pronto por el coito propio de la factoría, de los números, del amor sin tregua ni plaza, del viento fracturado de los clientes que se engañan con vehemencia. Me siento un muñecote, una figura de plástico vomitada, un pétreo aroma de tugurio, la lechuza parda contrahecha.
Dicen que nosotros trabajamos por dinero. Yo no, que yo lo hago únicamente por vicio, soy una puta malquerida, un Quijote descerebrado que atiende a su negociado sin cortapisas. En la cúpula del poder, bajen cien peldaños, tuerzan a la tercera, hablen con el bedel y yo estaré detrás suyo, espiándoles para siempre, exigente escriba luctuoso, certera madame del lupanar, prospero auspiciador de la vehemencia laxa e impotente.
Lo práctico de la ley: el movimiento se contrarresta y saldremos para llegar al mismo lugar. Alguien decía por aquí, "le cambiaron para seguir haciendo siempre lo mismo". Yo recojo mis útiles (un círculo de “O” de canuto negro). Pero como no tengo otras herramientas ni me las dan, replicaré la carátula allí donde quieran que me embarque, haré lo mismo, mismo gesto, mismas palabras. El poder es férreo, aunque lo es más la burocracia, la inercia, el tándem donde yo ya no pedalearé jamás. Miren esta cara gris, afeitada, hirsuto material el mío, pandilla de lobeznos adocenados, diminuta hormiga, obrero de pirámide, diez toneladas de polvo y lodo para descansar con la doncella prometida, aquella de barba y voz cavernosa que se maquilla, el ósculo ventilado, el centurión de espada ametrallada. Joder, que serán cien reestructuraciones para descubrir que todo ha servido para nada, o que mi vida ha sido un entretenimiento parco de nombres, candencias y dependencias.
Hermanos, os insto a que os levantéis, elevéis el grito para decir no, basta de estulticias, de tanta autoridad dirimida, de tanto trasiego y confusión improcedente, de tanta reestructuración apelmazada, de tanto organigrama malquerido, son novelas y caballerías que leemos para secarnos los sesos entre todos.
Pero sabed que soy un cobarde. Que finalmente no haré nada. Hoy me iré a casa y puede que de camino alguna lágrima caiga y el resto se me seque en los ojos.
domingo, marzo 16, 2008
Imagine
Pero presten atención a la última mirada del vídeo, un instante antes de su fin, en el silencio, con aquellos pajaritos de fondo. Era Lennon despidiéndose. Era su deseo para antes de marchar lejos, era su capital contribución al desaliño humano.
Yoko y Lennon pasean para alcanzar el mundo mágico de la utopía de las palabras, el no lugar a donde nadie ya acude, el caserón tan albo como la muerte, y es también aquel piano que ha crecido en nuestras cabezas, porque fueron los años 80, inaugurados con el cadáver caliente del músico. Hay canciones bellas y otras que nunca nos pertenecen y ésta es una de las últimas, porque Lennon se llevó su espíritu a la tumba y desde entonces todos nos sentimos humillados al escuchar “Imagine” y saber lo lejos que estamos de su sueño. Yoko pierde la mirada, parece una virgen entretejida y yo siempre he pensado que el tiempo se nos quiebra, y que esta canción hizo torcerse los goznes, y que por segundos hubo algún arresto de fuerzas para retomar nuestro camino de bien.
Desde entonces no creo en los cantos a la paz, y sí en el marketing que confabula a los titiriteros, y yo quisiera colgarme un escapulario con la virginal Yoko, aunque siempre llegará el silencio, fíjense, justo al final del vídeo, donde no me puedo quitar de encima el rostro de Lennon que ha dejado de mirar a cámara y lo tuerce y justo entonces, sólo entonces, la virgen le sonríe.
sábado, febrero 09, 2008
Romeo Had Juliette
Cogido por las perversas estrellas
y las líneas rectas del imperfecto mapa
que trajo Colón a N.Y.,
ni del este o del oeste
él la visitó vestido con su chaleco todo de cuero
y la tierra que chillaba, se estremecía hasta detenerse,
él, con su crucifijo de diamante en la oreja
ese que le ayudaba a conjurar el miedo
él, que había dejado su alma en el coche de alquiler de cualquiera,
dentro de sus pantalones escondía un trapo
para limpiar el desastre causado
en la vida del grácil cinturón de Julieta.
And romeo wanted juliette
And juliette wanted romeo
And romeo wanted juliette
And juliette wanted romeo
Romeo Rodríguez cuadra
sus hombros y jura mientras se desliza un peine a través de su negra cola de caballo,
estará pensando en la habitación solitaria
la pila que próxima a la cama hiede,
es entonces que otea su perfume con los ojos
y la voz de ella, que le parecía como si fuera de campana.
Fuera, en la calle, estarán vaporizando el crack
y los traficantes sueñan
con alguna uzi que apenas antes han estrenado.
Me gustaría poder golpear aquella farola
justo aquella, detrás mía, con este fuerte brazo,
dice el pequeño joey diaz,
hermano, dame otra pipa
esos vecinos del centro no son nada jodidamente buenos
y estos italianos necesitan una lección más,
el poli que murió en Harlem
¿te piensas que le habrían dado aviso?
pero yo estaba bailando cuando su sesos se despanzurraron por la acera.
And romeo had juliette
And juliette had her romeo
And romeo had Juliette
And juliette had her romeo
Guardaré toda Manhattan en una bolsa de basura
con latines escritos en ella que digan:
es duro aquí importar una mierda
y los de Manhattan se hunden y son como una roca
en el obsceno río Hudson, qué jodidos.
Ellos escribieron un libro entero sobre esto,
ellos contaron que era como la vieja Roma:
el perfume quemó sus ojos
y mientras, aún permanecía asido con fuerza a sus muslos
y algo refulgió por un minuto
y luego fue desvaneciéndose y luego, desapareció.
jueves, enero 24, 2008
Last Great American Whale
Dicen que nunca tuvo enemigos
que era una grandeza a conservar.
Fue la última superviviente de su progenie
la última de este lado del planeta.
Medía media milla de morro a rabo
plata y azabache con poderosas aletas.
Dicen que podía partir una montaña en dos
así fue como nos llegó el Gran Cañón.
Dicen haberla visto en los Grandes Lagos
Otros también dicen que estuvo por la costa de Florida
mi madre dijo haberla visto en Chinatown
aunque tú nunca debes creerla todo.
En Carolina el sol brilla con fuerza durante el día
y el faro tintinea fantasmagórico de noche.
El jefe de la tribu asesinó al hijo del alcalde,
un jodido racista,
y fue sentenciado a muerte en 1958.
Claro que el chaval del alcalde era todo un cerdo
escupía a los indios y cosas mucho peores
por eso el viejo chamán hundió un hacha en la cabeza
su vida comparada con la muerte era apenas nada.
Los hermanos se reunieron junto al faro
a cantar, a conjurar un vendaval o una tormenta.
El puerto se resquebrajó y
la Gran Ballena brincó fuera del océano con ímpetu,
causando un enorme maremoto
una gigantesca ola que derrumbó la cárcel y liberó al jefe.
La tribu rugía su triunfo
los blancos se ahogaron, y los marroncitos y rojos al fin fueron libres,
aunque la desgracia finalmente llegó:
Algún miembro local del NRA (Nacional Rifle of America)
tomó su bazoka del armario del comedor
y pensando que podía hacer puntería sobre los indios
voló los sesos de la ballena
con su arpón metálico.
Joder, a los americanos nos les preocupan
las cosas, y menos aún la tierra y los mares,
la vida animal no les interesa para nada
menos aún la del propio ser humano.
A los americanos no les preocupa demasiado la belleza,
se cagarían en los ríos,
hasta arrojarían el ácido de sus baterías a un manantial,
pero miran las ratas muertas flotando en la playa
y les jode si entonces no pueden bañarse.
Dicen que las cosas están hechas para la mayoría
nadie cree la mitad de lo que ves,
y nada de lo que tú escuchas,
Es como mi amigo y pintor, Donald, me contara:
“Pincha con un tenedor en su culo,
dales la vuelta y
martes, enero 15, 2008
Tempus Fugit / El torbellino de la ciudad
miércoles, enero 09, 2008
Xmas in February (Lou Reed)
Sam yacía tirado en la jungla
soldado envuelto en agente naranja /
y la niebla y la línea mermelada del horizonte /
con Hendrix, sonando por boca del jukebox extranjero /
todos rezaban por ser salvados /
aquellos chavales eran fieros /
animales sin ningún miedo: /
este es el precio que pagas
cuando invades /
Xmas in February.
Sam perdió su brazo, fue en algún pueblo fronterizo /
sus dedos se mezclaron con los otros restos /
si no fuma
el dolor nunca cesaría; /
la mitad de los muchachos fueron empaquetados
en bolsas negras
con sus nombres impresos: /
Xmas in February.
Sammy fue un bocado tan breve /
bocado del pueblo industrial de obreros
todos trabajaban en la fundición /
pero la fundición tuvo que cerrar /
creyó que en la armada
tendría su futuro,
aunque aquello fue música estéril, una voz casi como la de /
Xmas in February.
Sam miraba el muro de la guerra,
quizás fuese tan solo por un instante, ahora que está en casa
su mujer y su hijo le dejaron
él no trabaja
es el recuerdo de la guerra que nunca ganaron
es el tío de la calle con un cartel que dice
“Ayudad al vet(erano) a volver a casa”
pero él está ya en casa
y no hay navidad en febrero
y nunca no importa
lo que ahorres.
martes, enero 08, 2008
Las flores de Ariadna
Les prometo que hoy he visto las flores de Ariadna.
Del cielo se descuelgan sabores azules y pétreos, verdes y cierzos como madrigueras. Hielos y noches que despueblan los campos, que desmochan los cantos de los páramos. La tarde cayó hace tiempo y una tornasolada ventisca rueda ya por las esquinas, arrastra sus susurros y las voces arrasadas por los caminos. Pienso, es cierto: nadie pertenece a ningún lugar y los huesos nos serán enterrados para luego no ser sino tierra. Y sí, es cierto también que los poetas fueron voces, fueron del “regio”, del corifeo de barderas bordadas, de proclamas y sus victorias; pero, ¿y ahora?¿Quién los reclama?
Apago el motor del coche, apago sus luces. Paro en cualquier cuneta del camino. El atardecer se parapeta tras una deslomada repoblada por pinos, con algunos secarrales y cuchitriles donde se guardan los aperos de labranza. Pronto la oscuridad contagia el paisaje. Llega lo negro. Así es Castilla.
Y pienso, cuando encuentre a Ariadna saldré a describirle mi destino. Sí, en pocas palabras, tal vez en una cuarteta, en un haiku, en un romance. En tres palabras. Y en dos.
Cuando llegue Ariadna lameré su corazón porque dentro se guarda nuestro mayor secreto. Siempre quise escribir algo así. Hurgo en la radio, encuentro una emisora donde ponen un tema de Neruda y lamento no guardar algún papelito para garabatear sus palabras de golpe. De golpe. Por aquí la noche es fría y tangible, es un eco al que se llega desde el centro mismo, con el silencio atroz de sus hielos, de sus inviernos de piedra. Pero pasearía por estos caminos del páramo para siempre hasta dar con Ariadna, quizás se esconda entre los majuelos o dormite por las hojas de la higuera. Quizás transportada por el runrún de la lechuza.
Si ven a Ariadna díganle que los poetas de hoy tienen VISA, que compran pasquines, que van a la piscina, que vomitan café y tienen prisa, que se acomodan al ruido. Que viajan desnudos a la muerte. Y hay galerías y pasadizos donde guardan su silencio en cofres, y pesan sus palabras y las intercambian por adoquines, que trabajan en fabricas rojas. Que venden su sangre y escriben en los ascensores.
Porque hay que escapar. Plegar velas. Volver a casa. Canjear tu hipoteca por un terreno de cebada, por un pozo y la luna. Hacer membrillo con tus propias manos. Tener una razón para ser uno mismo y nunca más en fila de a dos. Precisamente esto le diré a mi bebé cuando crezca: cuenta cien para ser digno, construye los versos pero vete.
Cuando vuelva Ariadna cambiaré su hilo por mi tocado. Ordenaré mis libros, pintaré sus flores doradas. Y si me buscan, cuenten de mi que todo fue un escándalo. Si me buscan, que ni los viejos me recuerden, ni tengan espacio mi versos, ni mi armadura cuelgue en la pared, ni mis botas hayan dejado huella alguna.
martes, diciembre 11, 2007
Retrato
Por eso quisiera que su retrato visitara el corazón de mi hijo todos los días de su vida. A modo de biografía deseada, de cuerno mágico de guía, de principio y fin de su caminar. Y no pierdo la ocasión de que recordárselo. Y se los leo o se lo canto. Él sabrá por qué. Todo a su debido tiempo.
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
domingo, noviembre 18, 2007
Beginning Of A Great Adventure
Lou Reed me acompaña desde la adolescencia. Se lo prometo, algún día les contaré como descubrí y me enamoré de su LP de N.Y y del resto de su música. Han pasado muchos años, la poesía de Lou es tormentosa y su voz aún me raspa y me enmudece. Siempre me gustó esta canción, Beginning Of A Great Adventure, pero no ha sido hasta ahora que me he tomado la liberta de traducirla. Espero que la disfruten.
Será cojonudo tener un hijo y pasarlo tan bien los dos juntos
un niñito que construir con mis pensamientos
un pequeñín a modelar con mis sueños
una excusa para creer que la vida no es una pérdida.
Le sacaría de la escuela y me convertiría en su maestro
le apartaría del crudo veneno de la masa,
pero este primigenio aislamiento puede no ser buena idea
no es justo intentar inmortalizarse de esta forma.
Beginning Of A Great Adventure
Beginning Of A Great Adventure
¿Y por qué dejarlo en uno?¿y por qué no ir a por diez?, una soberbia manada televisiva,
alimentaría mi pequeña armada liberal del bosque
así como lo hacen aquellos pelirrojos lunáticos que veo en el bar del pueblo
con su tribu de mutantes, innatos cerditos salvajes con hocicos de aspiradora,
les enseñaría a construir una bomba, hacer fuego, tocar la guitarra
y cuando ellos cojan a un cazador, dispararle en los huevos
trataría de ser tan liberal como me fuera posible
tanto como nunca hasta entonces lo había intentado.
Beginning Of A Great Adventure
Beginning Of A Great Adventure
Susie, Jesus, Bogart, Sam Leslie, Jill y Jeff
Rita, Winny, Andy, Fran y Jet
Boris, Bono, Lucy, Ethel Bunny, Reg y Tom
son demasiados nombre para recordar
Carrie, Marlon, No y Steve La Rue y Jerry Lee
Eggplant, Rufus, Dummy, Star y The Glob
necesitaré un jodido portátil para guardar la lista entera
a ver si esta tontería no se me va de las manos.
Espero que sea lo que dijo mi mujer
espero que sea verdad lo que me contó mi mujer
espero que sea verdad lo que me contó mi mujer
me dijo, hey chaval, it's the Beginning of a Great Adventure.
Mira,
puede ser divertido tener un bebé y jugar con él,
dibujarlo a mi propia imagen como si fuera yo su mismo dios,
alimentaría mi propio cortejo fúnebre que me llevará a la tumba
y me acompañará cuando sea un reseco y desdentado pedazo de tierra
algún viejo tipo solo babeando su camisa
algún tipejo senil jugando en la mierda
sería maravilloso tener un chaval a quien poder dejar algo
algo más que todo este dolor, rabia y enfado.
Espero que sea lo que dijo mi mujer
espero que sea verdad lo que me contó mi mujer
espero que sea verdad lo que me contó mi mujer
me dijo, Lou, it's the Beginning of a Great Adventure
Lou, Lou, Lou, Beginning of a Great Adventure.
Me dijo, chaval, ¿y cómo llamarás a tu retoño tan querido?
Sylvia, le respondí, como tú llames al hombre que más amas.
martes, octubre 30, 2007
Hoy en el paraíso hace frío.
(Hoy en el paraíso hace frío.)
Y los orgullosos ejecutivos que se masturban en las higueras, y nos ofrecen sus miserias porque no tienen otra causa en venta, y todos somos inmigrantes de tierra ajena y cambiaría mis tesoros por la gran piedra filosofal y con su toque certero para poder irnos todos de farra.
(Hoy en el paraíso hace frío.)
Porque la lluvia llega tarde y es demasiado costoso impedirlo, porque los niños lloran por la noche y no tenemos apenas tiempo para consolarlos, porque todo guarda su precio preciso y cuando llegamos al trabajo me lloran los ojos y el olvido duele y tiene nombre asignado.
(Hoy en el paraíso hace frío.)
Es inútil viajar desnudo, es cruel amamantar para después soportar el destete y cuando la mesa esté puesta para dos nunca seremos quince ni podremos serlo jamás. Para cuando todo alcance su justo sé que me arrancaría un ojo si fuera preciso alquilar un billete de vuelta al paraíso, aunque nunca lo usaré, lo sé, porque es de un solo pasaje y el retorno no me será permitido.
(Hoy en el paraíso hace frío.)
Porque escribir es un horror certero, una agotadora tarea que describo con orgullo. Porque es una condena en la que nunca participas, un horror que sabe a mar, a arrecife no visitado, quisiera olvidar las mil historias de la tormenta.
martes, octubre 02, 2007
Spanish Texas
J., desganado detective, avieso putero y decidido borracho se enfrenta a su particular aventura: desvelar los entresijos de las últimas jornadas de la señorita Laura, los días que precedieron a su muerte. La mujer asesinada, a tal caso doctora y sesuda estudiosa, trabajaba en la producción de un estertóreo documental, una alucinante película sobre el viaje del explorador Cabeza de Vaca y de sus conquistas históricas por aquellas tierras, allende españolas, de Texas y sus desiertos despoblados, únicamente ocupados por la milenaria “creosote”.
Hasta aquí, bien, digamos que estaríamos frente a una sobada “nivula” de serie negra, pero sin embargo, el desvelado J., dispone de un arma que arrojará con desden a lo largo de toda la investigación: porque su poder reside en sus bilocaciones, copia enfermiza que aquellas que Sor María de Ágreda padeciese y que le permitieron cristianizar las tierras texanas allá por el siglo XVI. Y como objetivos una rutilante historia oculta por desmarañar, una persecución y de un secuestro que llevarán a la heroína, a Laura, al otro lado del Atlántico, quizás tras su perdición, quizás en busca de su personal “Spanish Texas”. Quién sabe.
La historia suena disparatada, increíble y crispada, una investigación delirante que descubre las hojas lacrimosas de la cebolla hasta alcanzar su mismo corazón. De trasfondo, Madrid, la Gran Vía, el hoy por hoy, el día a día. Y por narración, un rapto, el de Laura, un sinsentido y la convicción que nada parece lo que resulta ser. Una “peli” de serie negra donde los malos gastan calzas y el petróleo fluye por el desierto y nuestro detective, J., flota, entre “sol y sombra” buscando la figura asesinada de Laura.
lunes, septiembre 10, 2007
He llorado
Ayer vomité y con el corazón de la mano conduje tan lejos que casi olvidé de donde vine.
jueves, septiembre 06, 2007
ya te duermes de veras,
entre los pinos o las amapolas
con lavanda cercada en los cabellos,
con tu pelo ensortijado
con tu sonrisa de perla iluminada.
Te recuerdo alta y poderosa
capaz de conmover toda la noche,
solemne como el cierzo buscando su cueva guarecida,
dura como la lluvia que para y empapa los rincones.
Recuerdo tus palabras de un tiempo firme y precipitado
cuando aprendí que solo somos tesón,
que nuestros sueños alimentan la vida
que tenemos fe donde
el dolor participa de su vital deseo,
y que somos un camino
y nos corresponde recorrerlo a ciegas,
con la intensidad del gamo perseguido,
del amante que ama sin saber que será del final
amanecido.
martes, septiembre 04, 2007

Sincerémonos: J.M. había envejecido cabalmente.
Claro que tenía sus cosas, cosas que lo transformaban en un ser desapacible, en un malo hermoso, en un bonachón obtuso, en un ciego que lo veía todo. Y era esa dualidad onda corpúsculo la que le mantenía fértil como para mirarte a los ojos y cantarte las verdades que ningún otro se atrevió a soltarte antes. Parecía minusvalorarse aparentemente pero tal vez era solo una treta: la de un zorro astuto que aventaba los vientos, pero que también se travestía de apolillado fumador.
J.M. era un soñador ácrata y estaba contaminado por el ruido de la fábrica, por el pedaleo de las máquinas. Por el tartamudeo y por cualquier lágrima inventada adrede. Eso era lo que le hacía realmente magnífico, ese límite entre la pantomima y la realidad, entre el sarcasmo y la narración necrofílica.
Pero también hubiera dado todo por recuperar un tarro del J.M. que había compartido pienso conmigo y jugado a las máquinas recreativas a los 14 años, con aquella sobria crueldad que si bien mantenía atemperaba, se veía en la distancia como una joya que refulgía hermosa.
Ahora sé que somos torpes y J.M. supo hacer de ello un dominio, una seguridad de que lo humano es confuso y quizás, gracias a ello, mucho mejor. De él he aprendido que los guapos si follan lo hacen con la certidumbre de que el tiempo se les termina raudo, y son una calcomanía agostada y fofa.
Soy calvo, con voz desgarbada y tartamudeo. Pero cuando me voy de cañas con J.M. siento que aún me quedan muchas razones para reírme de la vida y del resto del mundo.
Por siempre, te saluda, la lechuza.
miércoles, agosto 29, 2007
Puso por un momento cara de asombro, y simuló tener prisa, aunque sabía que llevaba apostado en aquella esquina toda la mañana. Estaba trabajando, persiguiendo a cualquier fulana que ponía los cuernos a su macho. Tal y como me trataba, imaginé, no quería que volviera a escribir nada de él.
Le dije, ¿te acuerdas tío?, pero entonces él negó todo. Me guardaba rencor creo que porque le había convertido en un guiñapo, en un monigote de pinturilla. Y Mikelow era mucho más. Mantuvimos una conversación estúpida mientras fijaba su mirada en los andamios del Brook East, y en los negros que escupían por las aceras. Él solo me veía como un tontiloco con él que había intimado en un barra americana no sabía cuándo. Y me creía capaz de todo, de diseccionarlo, de hasta hacer papilla su imagen de cabrón. Porque los detectives deben tener la picha fuerte, no pueden andar con monsergas. No pueden ser unos pazguatos.
Le di la mano. Sus dedos enormes, pequeños morcillones prensiles me envolvieron con su humedad fría. Pero antes de marcharme, guiñó el entrecejo y sus gafas negras al descolgarse acertaron a dejar visibles unas cejas pobladas aunque hermosas y la caída de unos ojos heridos.
De lejos Mikelow aún parecía una sombra recortada, un animal acosado y sucio.
viernes, agosto 24, 2007
Daniel
Será la lechuza que visita mi ventana de cuanto en cuanto.
..........................................
Viniste, y como la noche
esparcida,
te fuiste.
En tu rinconcito malva
fuiste tesoro
y la isla
y los acantilados bruscos.
Hoy se descuelgan de la luna
tus no tirabuzones
dormías en su vientre
y en nuestro corazón
como lacre sellado,
y eran tus deditos
que se nos fueron
pero que son vida
porque son la palabra repetida.
Fuiste luz
y en tu precipicio quedaron
horrores respetables,
has sido devuelto al
cúmulo ceniciento de las mil posibilidades
de los albures largos
de las almohadas
y porque si fuiste hecho por amor
con amor acunarás nuestras palabras
y de los versos la cuna,
meceremos tu cuerpecito
al camino abierto de las alegrías
a las gardenias futuras
que por no despedirte
serás siempre semilla
y de entre las veredas
en recoletas fuentes, tu
recuerdo alimentará renovadas
promesas
potencias fuertes
con robles de sombra,
jardines donde trotarán nuestros hijos
con tu breve recuerdo
de compañero.
viernes, junio 15, 2007
viernes, junio 08, 2007
Canciones del Hospital (a lo Machado)
y son cigüeña
sábado, mayo 26, 2007
El trampista
Cuando me vio se aproximó y me invitó a permanecer a su lado, aunque sabía que nuestro encuentro no podía durar mucho tiempo. Fumaba como una comadreja. Aquel era su último escondrijo y yo le había descubierto en pelotas.
Quien no conozca de cerca a los trampistas pasaré a describirlos sucintamente: desempeñan el turbio juego del “tocomocho” que permite que muchos asuntos de las organizaciones fluyan grácilmente. Todos nos regimos por reglas limpias y absurdas que muchos llaman los eslabones de la cadena productiva. Nos hablamos usando estas palabras simples del negocio, directas, adecuadas y blancas, que bien conducen a buen puerto aunque en otras ocasiones no llevan a nada. Y nos entrampamos en nuestro lenguaje cerril de posiciones tontas. De las directrices de mayores de colmillo templado. Es entonces cuando desembarca el trampista para arreglar las cosas y que todo avance.
Yo he conocido a pocos, ya que son caros y difícilmente alcanzables. Llegan, permanecen con nosotros el tiempo justo, canjean y tronchan conceptos, lanzan unas organizaciones sobre otras y se marchan. Este es el trabajo del buen trampista.
Cosas así le han sucedido a cualquiera, no quiero señalar a nadie: seguro que Vds. las han vivido ya. Un día cualquiera todos nos dejamos de hablar con el vecino de al lado y para eso está el trampista, que hace la alquimia del plomo en oro. Hace que veamos el camino justo y precipitado. Que nos demos besos en la palma de la mano.
Pues bien, el trampista miraba por la cristalera, mirada el horizonte y las montañas tendidas y yo sentía y leía en su interior que su trabajo ya no le gustaba. Que sería sustituido muy prontamente por otro, por el siguiente. También vi que había un brillo tierno y discreto en sus ojos. Un brillo especial que nunca exhibía fuera, a los extraños a los cuales conciliaba y camelaba a un mismo tiempo. ¿Pero a quién cojones le gusta su trabajo a estas alturas?, pensé en aquel momento. Y allí mismo, el trampista, lucía aquella discreta debilidad, y en mi desgracia, ahora yo era testigo de ella.
Se aproximó, lanzó su cigarro lejos, lejos, a una esquina. Y sonrió y me dijo:
-Chaval, ahora ya no eres uno de ellos.
No lo sabía, había pasado la prueba y mi examen, y aunque desconocía la nota, era la suficiente para salir de aquella sala para seguirle sus pasos por siempre.



